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Capítulo 3 – Lo que no dijimos Desde aquel día en la azotea, todo fue… distinto. No peor. No mejor. Solo distinto. Haru y Mika seguían caminando juntos después de clase, pero ahora el silencio pesaba más. Antes era cómodo; ahora estaba lleno de palabras que ninguno se atrevía a decir. Sus manos caminaban cerca, demasiado cerca, pero nunca se tocaban. Y entonces apareció Kenta. —¿Vas a casa? —le preguntó a Mika una tarde, con una sonrisa abierta. Haru iba a responder, como siempre, pero Mika habló primero. —Sí… bueno, hoy iba a pasar por la biblioteca. Haru se detuvo. —¿La biblioteca? —Sí —dijo Mika, evitando su mirada—. Kenta también va. No era una mentira. Pero tampoco era toda la verdad. Mientras caminaban los tres, Haru sentía algo extraño apretándole el pecho. Kenta hablaba con naturalidad, hacía reír a Mika, se inclinaba hacia ella con una cercanía que antes solo era suya. No tienes derecho a sentir celos, se dijo. No dijiste nada. Pero eso no lo hacía doler menos. En la biblioteca, Mika se levantó para buscar un libro. Kenta la siguió. Haru los observó desde la mesa. Vio cómo hablaban en voz baja. Cómo Mika sonreía. Cómo Kenta se inclinaba demasiado cerca. Entonces lo vio. Kenta tomó la mano de Mika. No fue largo. No fue descarado. Pero fue suficiente. Haru se levantó de golpe, la silla chirrió contra el suelo. —Voy afuera —dijo, sin mirar a nadie. El aire frío le golpeó el rostro. Respiró hondo, intentando calmarse. Eres un cobarde, pensó. La vas a perder. —Haru. Se giró. Mika estaba allí, con el libro apretado contra el pecho. —¿Por qué te fuiste así? —Porque dolía —respondió sin rodeos. Mika abrió los ojos. —¿Qué cosa? Haru dio un paso hacia ella. —Verte con él. Fingir que no me importa. Fingir que aún somos solo amigos. Mika bajó la mirada. —Kenta me confesó que le gusto —dijo en voz baja. Haru sintió un vacío en el estómago. —¿Y tú qué le dijiste? —Que no podía responderle todavía. Levantó la vista. Sus ojos temblaban. —Porque hay alguien más. El corazón de Haru se detuvo. —Mika… —Tengo miedo —confesó—. Miedo de arruinarlo todo. Miedo de perderte. Pero más miedo me da… no intentarlo. Haru ya no pensó. Tomó su mano. Esta vez, Mika no se apartó. —Si vamos a cruzar esta línea —dijo Haru—, no quiero hacerlo a medias. Mika apretó su mano con fuerza. —Entonces no lo hagamos a medias. Se miraron. La ciudad siguió sonando a su alrededor. Autos. Voces. Viento. Pero para ellos, el mundo se había reducido a ese instante. Haru se inclinó lentamente, dándole tiempo de apartarse. Mika no lo hizo. Sus frentes se tocaron primero. Sus respiraciones se mezclaron. Y entonces, con un temblor suave, sus labios se encontraron. No fue un beso perfecto. Fue torpe. Lento. Real. Cuando se separaron, Mika apoyó la frente en su pecho. —Supongo que… ya no somos solo amigos. Haru sonrió, nervioso. —Supongo que no. Pero en algún lugar, Kenta los observaba desde lejos. Y aunque el amor había empezado a tomar forma… La historia aún no estaba a salvo. estilo anime
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